Aunque esquiar es uno de los pasatiempos familiares de los Monod, nunca se esperó que Tatum se dedicara a este deporte. Sin embargo, a los 12 años le picó el gusanillo y comenzó a esquiar, y a finales de su primer año ya competía. Desde entonces, dejó atrás las pistas más convencionales para adentrarse en el mundo ultrasalvaje e increíblemente peligroso del freeski, donde se ha labrado toda una reputación. En 2014 y 2017, fue nombrada esquiadora de freeski del año, Freeskier “People's Choice” en 2015 y la mejor actuación femenina de la revista Powder en 2017. Cuando no está dominando la nieve, puedes encontrarla disfrutando de la pesca con mosca con su padre. Si bien es una atleta increíble y resiliente, lo que realmente se destaca de Tatum es su actitud positiva, su simpatía y su gratitud por una carrera que la lleva a los lugares más bonitos del planeta.